Está situado en pleno centro de Madrid, junto a la Gran Vía y entre las calles Fuencarral y calle del Barquillo. En los años 90 se convirtió definitivamente en el barrio gay de Madrid, al haber sido progresivamente elegido como lugar de esparcimiento y residencia de gran parte de la comunidad homosexual madrileña, desde los años 80.

En el barrio se abrieron algunos de los primeros locales destinados al público gay de Madrid, y en algunos casos están aún, como es el caso del Café Figueroa, el Black & White, Sachas o la librería Berkana. El barrio pasó de ser un marginal barrio madrileño a adquirir el carácter que hoy tiene, un ambiente muy comercial y de esparcimiento, abierto y respetuoso con la diversidad de la sociedad actual, sin perder su aire castizo debido a su arquitectura.

Chueca acoge el Museo del Romanticismo, antiguo palacio del Marqués de Matallana construido en 1776, que alberga una interesante colección de pinturas, mobiliario y artes decorativas del siglo XIX, representativas de la vida cultural, política y cotidiana del Madrid Romántico (obras de Goya, Esquivel, Madrazo, Alenza y los hermanos Bécquer, entre otros). Una colección de muñecas de porcelana, 15 pianos, muebles de estilo imperio o isabelino y hasta la pistola con la que se suicidó el dramaturgo Mariano José de Larra sirven para recrear la atmósfera del Romanticismo.

A escasos metros de allí, se encuentra elPalacio de Longoria, uno de los pocos edificios completamente modernistas que existen en Madrid. El edificio, que actualmente es la sede de la Sociedad General de Autores (SGAE), está coronado con una impresionante cúpula de hierro y vidrio.

A caballo entre Chueca y Malasaña, otra parada obligada es el Museo de Historia, antiguo Museo Municipal de Madrid y actualmente en la última fase de rehabilitación, pero con posibilidad de visitar la sala de exposiciones temporales y la permanente dedicada a “Topographias y narrativas urbanas” (en la que no te puedes perder la espectacular maqueta de Madrid de León Gil de Palacio, de 1830). El edificio es una de las mejores muestras del barroco madrileño y, con cerca de 60.000 piezas, entre pinturas, esculturas, dibujos, estampas, porcelanas, monedas o postales, la colección del Museo ofrece una visión global de las artes, industrias, vida cotidiana y costumbres de los habitantes de Madrid desde que en 1561 fuera elegida capital de España hasta la actualidad.

La Casa de las Siete Chimeneas, actual sede del Ministerio de Cultura, es otros de los lugares a tener en cuenta en nuestro recorrido histórico por el barrio de Chueca.

Desde su rehabilitación en 2012, el Mercado de San Antón se ha convertido en uno de los principales puntos de interés gastronómico de Madrid. Cuenta con puestos de productos frescos, una taberna-vinoteca y una decena de locales de show cooking / take away, en los que es posible degustar y llevarse a casa desde especialidades griegas hasta comida japonesa, marisco, dulces, batidos y zumos. Allí es posible comprar unas hamburguesas frescas y que nos las cocinen en el restaurante La Cocina de San Antón –cocina tradicional con toques internacionales–, ubicado en la planta superior. Además cuenta con una tranquila terraza en su azotea con atractivas vistas.

El diseño y la decoración son seña de identidad de los cafés, coctelerías y restaurantes de Chueca. Estos últimos se extienden a todo tipo de cocinas: oriental –Udon, Janatomo–, italiana –La Piazzetta, Vesuvio, La Casa dei Pazzi–, española –Gastromaquia, La Barraca, La Casa Escondida, El Mandil…–, griega –Mythos, Dionisos–, mexicana –Sabor a mí, Tepic, La Panza es Primero–, árabe –La Cocina del Desierto, Arabia– y muchos más.

Asimismo existen muchos locales de comida para llevar, en consonancia con el aire moderno y desenfadado de un barrio con mucha vida callejera y movimiento comercial.

En torno a la plaza de Chueca se articula un entramado de calles con una actividad comercial sorprendente. Epicentro del ambiente gay, el barrio se ha abierto a todo tipo de propuestas, hasta convertirse en una de las zonas más visitadas tanto por los propios madrileños como por quienes vienen de fuera.

El público  más atrevido encontrará en la calle Hortaleza un buen número de locales en los que las prendas ceñidas son las grandes protagonistas de los escaparates. Gimnasios, sex-shops y librerías especializadas no sólo en temática para este colectivo –como la pionera Berkana–, sino en libro ilustrado y cómic como Panta Rhei, o en gastronomía, como A punto, espacio en el que también se imparten talleres de cocina.

Otra peculiaridad de la zona es la concentración, en torno a la calle Augusto Figueroa, de un buen número de zapaterías de muestrario –masculino y femenino–, en las que es posible encontrar pares sueltos de calzado de otras temporadas a precios muy atractivos.

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